Miguel Manteiga, jefe de la División para la Evolución y Estrategia del Programa GNSS Galileo en la Agencia Espacial Europea (ESA), protagonizó el 27/10 la jornada anual de la Cátedra Telefónica de la Universitat Politècnica de València (UPV).
En ella, el ingeniero de telecomunicaciones por la UPV afirmó que «se estima que el 7% del PIB europeo depende la navegación por satélite«, por lo que un fallo en los sistemas tendría un efecto «brutal«.
Las señales de geolocalización, claves en transportes, energía, seguridad…
No en vano, hoy en día, transportes, sector energético, recursos naturales, seguridad y un largo etcétera de ámbitos se nutren de señales de geolocalización: «En la actualidad, el citado 7% depende de que los sistemas de posicionamiento den correctamente sus señales. De ahí la gravedad de un fallo general. No obstante, también es cierto que cada vez hay más satélites, lo que supone más masa crítica, y que los sistemas son más redundantes, con lo que ya no influye tanto un problema concreto en un equipo«.
Con todo, Manteiga ha recordado el problema padecido por la BBC digital a principios de año: «El sistema GPS sufrió un fallo no muy grande a nivel de software, pero que generó errores de 4 kilómetros. Una de las consecuencias de esa desviación fue que la parte digital de la cadena británica cayó durante un tiempo, ya que estaba sincronizada solo con GPS«.
Galileo: la independencia a nivel comercial y político para Europa
Hoy en día, la estandarización de la navegación por satélite y la dependencia de los transportes de ella son de tal magnitud que, en caso de interrupción repentina del sistema, muchos aparatos no estarían preparados para volver usar las técnicas tradicionales de navegación. De ahí que Europa, con el objeto de preservar su independencia a nivel comercial y político, se haya apresurado en crear un sistema propio de navegación por satélite: Galileo.
Constelación integrada por 30 satélites y diseñada en conjunto por la Unión Europea y la ESA, Galileo posee una precisión mayor que el GPS estadounidense, el GLONASS ruso y el BeiDou chino, y es capaz de seguir operando sin alteraciones en caso de que alguno de estos gobiernos desactive su servicio para su uso militar exclusivo.
«Predecir el futuro es extremadamente difícil, pero necesario»
«Predecir lo que sucederá dentro de 40 años es extremadamente difícil, pero es necesario«, ha explicado Manteiga. «No se trata de pronosticar cómo serán los satélites, sino de saber cómo seremos nosotros como usuarios, qué necesidades tendremos, qué aplicaciones usaremos. En nuestro caso, el reto es diseñar un sistema, una infraestructura de base, a la vez robusta y flexible, capaz de transportar todo lo que se le ocurra a la gente de aquí a 20 años, que es lo que tarda en implementarse industrialmente«. Así mismo, ha recordado que eso ya sucede con otras tecnologías: «Las líneas telefónicas se construyeron hace 100 o 150 años y ahora sirven para llevar servicios de valor añadido que entonces ni se imaginaban«.
La imposibilidad de arreglo, el problema de los satélites
Por otro lado, el responsable de I+D de la ESA ha comentado que «paradójicamente, la nuestra es un área tecnológica muy conservadora. Los satélites, como producto, tienen un problema muy grande y es que no se pueden arreglar. En cualquier entorno, se tarda 6 u 8 semanas en diseñar un proyecto y otros 2 meses en implementarlo. En la ESA, bajar de 5 o 10 años es imposible, porque hay que asegurar que nada fallará. De otra manera, lo pierdes. No se puede enviar al operador de mantenimiento allí arriba a arreglar las cosas. Hay que estar 100% seguros de que va a funcionar. Si no, no se lanza«.
Adaptando la Agencia a una nueva era
Finalmente, Manteiga ha comentado los compromisos de la ESA: «Nuestro reto es adaptar a la Agencia a una nueva era, para que sea capaz de desarrollar sistemas más flexibles y de bajo coste, y dar cabida a esas nuevas aplicaciones que surgen cada 4 o 6 meses. Estamos trabajando en transformar nuestro modelo operativo actual, que es un desarrollo más tradicional (de la época de los alunizajes) a un sistema de comunicaciones por satélite globales para cualquier persona que tiene un móvil o un coche«.
La jornada, que se desarrolló en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación (ETSIT-UPV), contó también con la presencia de Diego Galdámez, director territorial de Grandes Empresas y Administraciones Públicas y Fabián García Pastor, gerente de Relaciones Institucionales, ambos pertenecientes a Telefónica.
Apuesta por el talento emprendedor
Galdámez ha destacado que «las inquietudes de Telefónica y la UPV en docencia, tecnología e innovación nos incentivan a seguir creciendo y ser ambiciosos con esta cátedra para continuar avanzando y apostando por el talento emprendedor de los estudiantes e investigadores«.
Además, ha asegurado que «Telefónica tiene la responsabilidad de apostar por la innovación y el emprendimiento como agentes esenciales para apoyar la actividad de nuestros jóvenes y facilitarles la inserción en el mundo laboral con proyectos nuevos y novedosos en áreas tecnológicas«.
Fuente: http://www.upv.es/



