
El niño no solo tiene que aprender el funcionamiento del sistema, sino las formas de usar el lenguaje escrito, y la letra cursiva es una de las formas de aprender el lenguaje escrito, dice Silvia Colello.
Se ha demostrado que escribir en letras cursivas es más desafiante y estimulante que mecanografiar o escribir en letras de forma, lo que permite que las áreas del cerebro relacionadas con la coordinación motora, la memoria y la integración sensorial se activen y, con el tiempo, hacen que la escritura se convierta en algo común y requiera menos esfuerzo, especialmente entre los niños. Andrea Lorena, profesora de la Facultad de Medicina de la USP, explica en detalle los efectos de la escritura en letra cursiva para el cerebro.
“Cuando un niño escribe en letra cursiva, el cerebro no solo está ‘dibujando letras’. Está coordinando varios sistemas al mismo tiempo. La escritura cursiva implica planificación motora fina, percepción visual de la letra, memoria y lenguaje. Por lo tanto, activa una red cerebral relativamente amplia, que incluye áreas motoras, parietales y regiones vinculadas a la memoria y al procesamiento del lenguaje. Los estudios de neuroimagen muestran que escribir a mano moviliza más circuitos neuronales que escribir, especialmente regiones relacionadas con la coordinación motora, la memoria y la integración sensorial. Otro punto interesante es que la cursiva requiere un movimiento continuo de la mano. Las letras están conectadas, y esto crea secuencias motoras que el cerebro necesita planificar y automatizar. Este tipo de movimiento fortalece las conexiones entre los sistemas motor, visual y lingüístico. En la práctica, esto significa que el cerebro crea una representación más rica de las letras y las palabras. No es solo la forma visual de la letra lo que se registra, sino también el movimiento utilizado para producirla».
La letra cursiva en el aprendizaje de los niños
Silvia Colello, profesora del Programa de Posgrado de la Facultad de Educación (FE) de la USP, explica la importancia de aprender la letra cursiva durante el proceso de alfabetización. “Desde el punto de vista pedagógico, entendemos la enseñanza de la lengua escrita no como la adquisición del alfabeto o de las reglas de ortografía y de sintaxis o gramática, entendemos la enseñanza de la lengua escrita hoy en día en función de la complejidad de nuestra sociedad, como la inmersión en este universo alfabetizado y en la cultura escrita que se manifiesta de las más diferentes formas. El niño no solo tiene que aprender el funcionamiento del sistema, sino que aprender las formas de usar el lenguaje escrito y la letra cursiva es una de las formas de aprender el lenguaje escrito. Hay una investigadora argentina, ya fallecida, llamada Emília Ferreiro, dice una frase que sintetiza bien esta idea, dice que la escritura es importante en la escuela, porque la escritura es importante fuera de la escuela, y no al revés. Necesitamos enseñar a nuestros hijos a leer y escribir de las muchas maneras en que las prácticas de lectura y escritura ocurren en nuestra sociedad».
“Esta es una concepción amplia de la enseñanza de la lengua escrita y que interesa precisamente porque no pretendemos formar el sujeto que sabe leer y escribir, pretendemos formar al sujeto señor de su propia palabra, que puede ser autor, que se posiciona ante los textos y que al mismo tiempo recibe muchos llamamientos de la sociedad alfabetada, de la cultura escrita y que responde a estos llamamientos. En esta concepción, no tiene sentido que no enseñemos el lenguaje cursivo, porque está en nuestra sociedad. ¿Por qué vamos a conformarnos con lo menos si podemos más? Lo menos sería enseñar al niño la letra de prensa o la letra del palo para que pueda comunicarse y escribir en el ordenador y lo más es enseñar al niño a participar en este mundo de la cultura escrita en todas sus formas».
Según Silvia, el momento ideal para introducir la letra cursiva varía, dependiendo del alumno. “Muchos profesores se preguntan cuándo es el mejor momento para entrar en la letra cursiva. Es necesario que entendamos que la letra bastón, que es la letra de forma, es más fácil para el niño entender que la escritura se hace en partes, en pedacitos, como dicen. En el momento en que el niño ya ha dominado el código alfabético y que ya ha entendido que las palabras están hechas de letras y ya tiene el concepto de letras y tal, es natural que los niños estén deseando aprender la letra cursiva, que llaman ‘letra de gente grande’. Si el proceso se lleva a cabo bien, los niños estarán motivados para aprender esto, y este aprendizaje será muy bueno cuando no se trate de manera mecánica. No puedo responderte si es mejor que el niño aprenda la letra cursiva a los 6, 7 u 8 años, depende del niño y del dominio que ya tenga del lenguaje escrito. Pero, desde el momento en que ya tiene la adquisición del sistema fonético, puede, sí, estar motivada, incluso desafiada, a empezar a escribir la letra cursiva. Esa es la idea”.
¿Y después de adulto?
Andrea explica que, aunque sea más difícil, todavía es posible desarrollar la habilidad incluso después de la infancia. “Sí, suele ser un poco más difícil, pero no imposible. La escritura cursiva es una habilidad motora compleja. Depende de secuencias de movimientos finos de la mano que deben automatizarse con repetición. Durante la infancia, el cerebro presenta una mayor plasticidad neuronal, especialmente en los sistemas motores y sensoromotores. Esto facilita el aprendizaje de estos patrones motores. En la edad adulta, el cerebro aún aprende, pero la adquisición de nuevas secuencias motoras a menudo requiere más práctica y más tiempo. La persona puede aprender, pero el proceso tiende a ser menos espontáneo que en la infancia. Por eso, tradicionalmente, la escritura cursiva se enseña en los primeros años de escolarización: es precisamente el momento en que el cerebro está más preparado para consolidar este tipo de habilidad motora”, concluye Andrea.
Fonte: https://jornal.usp.br


