
Un seminario organizado por el IOBA y Begisare ofrece pautas para entender a los pacientes y presenta el resultado de algunas investigaciones en marcha.
Solamente en Castilla y León se calcula que hay cerca de 50.000 afectados, por esta razón ha participado una de las impulsoras del distintivo “Tengo Baja Visión”.
El miércoles, 23 de enero, ha tenido lugar en la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid una sesión informativa organizada por el Instituto de Oftalmobiología Aplicada (IOBA) para las personas afectadas por baja visión, que la sufren alrededor de 50.000 ciudadanos de Castilla y León. En la jornada han participado investigadores del Instituto vallisoletano y de Begisare, asociación que busca “mejorar la calidad de vida de las personas afectadas”, que sin ser ciegas tienen serias dificultades para valerse por sí mismas, aunque conserven restos de visión que, bien aprovechados, pueden ayudarles a superar problemas.
Quienes padecen Baja Visión tienen muchas posibilidades de mejorar sensiblemente su calidad de vida gracias a las investigaciones, las técnicas y los trabajos de rehabilitación que se han ido experimentando en los últimos años. Esos pacientes “no ciegos” pueden ver, utilizando adecuadamente sus propios restos visuales, mejorando con ello sensiblemente su calidad de vida. Por esta razón una de las participantes, la presidenta de Retinosis Gipuzkoa y una de las mayores impulsoras del distintivo “Tengo Baja Visión” Itziar González Lorenzo, ha acudido a esta sesión para informar sobre esta iniciativa, cuya labor es que este distintivo sea utilizado para advertir a la población sobre esta incapacidad y popularizarlo para que sea reconocible por toda la sociedad.
Conscientes de este problema, desde hace tiempo en el IOBA, instituto de la Universidad de Valladolid, funciona una Unidad de Baja Visión, que ha ido creciendo con el tiempo y desarrollando y experimentando nuevas técnicas destinadas a ayudar a quienes padecen Baja Visión. Los responsables del Instituto vallisoletano saben que los pacientes que están en esta situación ven reducida de manera muy notable la capacidad de hacer una vida normal, aunque lo que dicen echar más en falta es la posibilidad de leer de manera confortable.
Esta Unidad está formada por físicos, oftalmólogos, ópticos/optometristas, técnicos en rehabilitación visual y psicólogos que, además de ayudar a resolver algunos de los problemas provocados, desarrollan programas docentes para los alumnos de la diplomatura de Óptica y Optometría, y otros de Formación Continuada y de postgrado que realizan investigaciones clínicas y básicas en este campo de la ciencia. Sin embargo, por encima de cualquier otra actividad, los responsables de esta importante unidad del Instituto universitario, vuelcan todo su saber en la atención de los pacientes, seleccionando en cada momento las técnicas más seguras y eficaces.
Fuente: http://comunicacion.uva.es/


